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Vivir el cáncer en pareja

Escrito por Vanesa Sáez Jueves, 19 de Abril de 2012 12:10

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Hoy vamos a hablar de algo muy importante cuando el cáncer aparece en nuestras vidas, y es que cuando tienes novio o marido, novia o esposa, en el mismo momento en que recibes el diagnóstico él cáncer ya pasa a ser cosa de dos. Hay quien no lo entiende así, de ahí que, durante mis largos períodos en el hospital, charlando con mi psicóloga que me visitaba a veces hasta 2 veces por semana en la planta de hematología, ella me comentaba que muchas veces la enfermedad llegaba a provocar la ruptura de parejas, principalmente por parte de ellos. "Nosotras somos más sufridoras, nuestro rol de madres, seamos o no madres, nos impide abandonarles cuando llega la enfermedad, pero ellos habitualmente se ven sobrepasados por la situación y ven la ruptura como salida más fácil, ya sabes, ojos que no ven...". A mi me cabreaba mucho escuchar ésto, pero era, según mi psicóloga, el pan de cada día en las plantas de oncología del hospital. Afortunadamente, actualmente conozco mucho casos de maridos o novios sufridores que están ahí, al pie del cañón, demostrando su amor más que nunca, en momentos en que ellas más les necesitan. Hombres que no optan por la salida más fácil. Alguno llegando incluso hasta las últimas consecuencias con su amor, viendo morir a manos del cáncer a la mujer a la que ama (va por ti, Juan!!! Ella tuvo mucha suerte de tenerte en su vida, y tú de tenerla a tu lado! Quédate con los buenos recuerdos y esa hija preciosa que se parece tanto a su mami, y lucha por vosotros 2, que ella estará siempre con vosotros!). Y vale, puede ser duro, puede ser triste y difícil pero ¡es algo precioso!

A continuación, os dejo con la psicóloga del canguro, Marta Lazcano. Ella no está tan de acuerdo con mi psicoterapeuta del hospital de que el cáncer sea motivo de ruptura:

"El cáncer es una enfermedad que no solo afecta a los enfermos, sino también a todo su entorno. No podemos separar al enfermo de su círculo personal más próximo, y por supuesto uno de los afectados principales es la pareja del paciente. La reacción de la pareja del enfermo es crucial, pues puede ser el principal apoyo para el paciente, así como la encargada de dispensarle los cuidados prácticos y emocionales que precisa, aun cuando ella misma tenga dificultades en afrontar la situación.. La pareja del enfermo también se enfrenta tras el diagnóstico a una situación nueva y dolorosa, caracterizada por una impotencia enorme que le obligará a pasar también por un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias. Por tanto la pareja del afectado de cáncer tiene tanto estrés psicológico y problemas de adaptación a la enfermedad como el propio afectado.

Ante un diagnóstico de cáncer, las vidas de ambos miembros de la pareja son irrumpidas en mucho de la misma manera. Comparten muchas de las mismas emociones y preocupaciones, y ambos luchan para encontrar formas constructivas de manejar las alteraciones en la calidad de vida que conllevan el cáncer y los efectos colaterales de los tratamientos médicos.
La conducta a seguir con la pareja cuando él o ella tienen cáncer depende de las necesidades personales y de la situación individual de cada paciente. Por ejemplo, cuál es su pronóstico de tiempo de vida, si ya tiene cáncer metastásico, o si no ha aceptado ni afrontado aún el diagnóstico. Para el enfermo, puede ser tremendamente tranquilizante y reconfortante saber que se está enfrentando a la enfermedad en pareja, y que su compañero/a se involucra, apoyándolo de manera firme y comprometida , pase lo que pase.
Suele ocurrir que el enfermo de cáncer se siente presionado a mantener una actitud mental positiva, y esta presión impide que exprese sus verdaderos sentimientos, reprimiendo a veces sus miedos porque no quiere decepcionar. Por otro lado puede pensar que expresar las emociones negativas puede poner en peligro la curación pero, en realidad, esta supresión de los miedos, tristeza o enfado es lo que puede poner en peligro la adaptación psicológica y la respuesta inmunológica del enfermo.
Evidentemente, el enfermo con cáncer tiene buenas razones para estar preocupado y/o enojado, pero también buenas razones para tener esperanza y optimismo. Su pareja debería tratar de apoyar ambos estados de ánimo (no solamente el positivo).

En la relación de pareja se hace recurrente el temor a la ruptura. La falta de comunicación, la dificultad en las relaciones sexuales, la tristeza y los sentimientos de impotencia en el cónyuge sano pueden explicar el problema. En el caso de no tener una pareja estable, la posibilidad de ser amado en el futuro puede generar gran angustia.
No existe evidencia alguna de que ni el cáncer ni sus tratamientos sean la causa de rupturas en las relaciones de pareja. Cuando éstas ocurren, suele ser debido a problemas previos en la relación y es el cáncer o su tratamiento la “gota que colma el vaso”, pero no la causa principal de la ruptura. Por el contrario, en parejas armónicas, el cáncer puede incluso afianzar la relación existente. Si la pareja está unida y existe apoyo y solidaridad para hacer frente a la enfermedad, ésta es una carga compartida. En el otro extremo, si el paciente no se siente apoyado por su pareja, a la carga del cáncer, hay que añadir el estrés que supone detectar que el cónyuge se desentiende de la situación o no presta la ayuda esperada. Se puede salir reforzado de una situación en la que se pone a prueba nuestros recursos y no solo la persona que vive en primera persona el proceso, sino en este caso la pareja.

Tras diversas investigaciones se ha podido consolidar el concepto de "crecimiento postraumático en la pareja" que hace referencia a cambios positivos en la vida de las parejas que afrontan en conjunto una enfermedad como esta, compartiendo no solo el dolor, sino también la ganancia potencial del trauma. Esta es referida a aspectos como una mejoría en las relaciones interpersonales o una mayor apreciación de la vida tras el cáncer en la persona afectada.

El impacto del cáncer supone pues un reajuste de las relaciones más cercanas del enfermo, pero esto no implica necesariamente la separación de la pareja.

En general, las problemáticas más frecuentes entre las parejas que afrontan juntos el cáncer serían las siguientes:

  • PÉRDIDA DE IDENTIDAD: Las modificaciones físicas que pueden sufrir el paciente, el deterioro del organismo, las hospitalizaciones, el aislamiento social, laboral, la búsqueda de un sentido de vida, cambia la manera de percibir la vida. Cambia específicamente como uno se percibe a si mismo, reflexionando en su pareja.
  • ANSIEDAD Y DEPRESIÓN: Aunque son las dos reacciones más frecuentes en pacientes con cáncer, recientes estudios ha demostrado que existe una correlación positiva moderada entre los niveles de ansiedad y depresión de los pacientes y los de sus cónyuges .Los cónyuges pueden presentar baja calidad de vida como consecuencia de la ansiedad provocada por el miedo de perder a la persona que aman. O por la sobrecarga emocional y física que requiere el mantenimiento del otro. Los estados emocionales depresivos en pacientes oncológicos, como en su pareja son considerables y necesitan atención, visto que existe una correlación directa entre relaciones de pareja problemáticas y estados depresivos.
  • COMUNICACIÓN En la PAREJA: La percepción y actitud ante la salud y la enfermedad es distinta según el círculo social y cultural al que pertenezca el paciente. El cáncer es una enfermedad con unas connotaciones innegables de muerte, dolor y sufrimiento, y muchas veces plantea miedos que difícilmente se expresan en voz alta.
  • PERCEPCIÓN DEL ENTORNO SOCIAL: El apoyo que recibe el paciente es un factor preventivo o reductor del estrés psicológico, porque además de su relación, hay muchos otros aspectos que la pareja debe afrontar junta. Por ejemplo, la vida laboral de ambos miembros de la pareja, dificultades con los hijos, aislamiento social… El Aislamiento es muy frecuente y en distintas etapas del proceso que recorre al paciente, suele incidir negativamente en todo el proceso de la enfermedad. La introspección, el alejamiento de la realidad, de la vida social, la depresión, suman causas en el proceso que un paciente oncológico va viviendo y perdiéndose en si mismo más y más. Muchas parejas prefieren vivir este periodo en soledad, así como las parejas también se sienten solas y sin saber como acercarse y ayudar al otro. Muchos perciben la enfermedad como un gran mecanismo de incertidumbres y rupturas.
  • SEXUALIDAD: El cáncer y/o los tratamientos afectan al interés, funcionamiento, sentimientos y/o atracción sexual. Algunos ejemplos comunes son la pérdida de la libido causado por la quimioterapia y los tratamientos hormonales, y la influencia de la imagen física por las cicatrices de la cirugía. La depresión que el cáncer puede causar también puede reducir la libido y el funcionamiento sexual, así como los cambios fisiológicos y de humor.
  • ROLES CONYUGALES: La manera como la relación funciona influye en el acomodo del paciente y su enfermedad. Valorar como interactúa la pareja, conocer el tipo de mantenimiento de la relación puede servir de apoyo en el momento de detectar situaciones de crisis. Los roles sirven para dar equilibrio a la pareja estableciendo quien hace las cosas, en este momento el paciente puede necesitar grandes cambios de roles y consecuentemente desestabiliza la pareja.

Muchos aspectos en la vida de una persona se ven afectados como consecuencia de una enfermedad como el cáncer y su tratamiento. Independiente de las afecciones físicas que puede conllevar la enfermedad y la terapia médica, áreas relacionadas con la personalidad y estilo particular de vida del paciente sufrirán alteraciones que, aunque en diversos casos posiblemente podrían ser pasajeras, interferirán en la calidad de vida de la persona en aquel momento.
Por ejemplo, el área de las relaciones con la familia y amistades, el desempeño profesional-laboral y el funcionamiento sexual, es para muchos donde los cambios, a raíz de una enfermedad y su tratamiento, van a ser más marcados.
Los principales problemas del tratamientos quimioterápico son, los cambios físicos, descenso en la autoestima, cambios en los hábitos sociales, las modificaciones de los roles en la dinámica familiar, valorar la calidad y modificación de la misma en esa relación y los problemas de infertilidad (provenientes de la quimioterapia)".

Gracias Marta, hace mucho que veía necesario publicar en el blog algo sobre esta temática!!!!!!!! ¿Qué os ha parecido? Recordad que para cualquier consulta a nuestra psicóloga Marta Lazcano (o a nuestra nutricionista Begoña Suárez), podéis enviar un mail a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla !!! Hasta el próximo salto de canguro!

 

 

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