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La maquilladora profesional
Última actualización el Lunes, 03 de Enero de 2011 14:02 Escrito por Vanesa Sáez Lunes, 03 de Enero de 2011 13:45
“La piel con la quimio no es la misma de antes, por tanto sus cuidados tampoco”
(Cristina Vázquez Santiso, maquilladora profesional)
Al que más y al que menos le
preocupa su aspecto físico. Esta es una realidad, un hecho, y aunque much@s niegan que el físico sea un factor importante en el día a día de una persona, sinceramente o mienten o están equivocad@s. ¿Quereis una prueba? Vamos a por ella: ¿cuant@s de vosotr@s salís de casa sin haberos mirado antes, al menos una vez, a un espejo? (¡aunque sea para peinaros!) Está muy claro que el aspecto físico es importante en la sociedad en la que vivimos, y ya no hablamos sólo de nuestro aspecto físico de cara a las relaciones con l@s demás, sino también de cara a la relación con un@ mismo, de cara a subir la propia autoestima. Para que l@s demás nos vean bien, antes tenemos que vernos nosotr@s bien ante el espejo, estar satisfech@s con nuestra imagen. No se trata de ser guap@ o atractiv@, la belleza es algo subjetivo, y por tanto todo el mundo no sigue los mismos criterios a la hora de calificar a alguien como guapo, bello, hermoso. La apreciación de algo como bello va más unido a modas, a prototipos que van cambiando a lo largo de la historia. Yo hablo de la satisfacción con el propio aspecto, que resulte agradable para uno mism@ y para l@s demás.
Si ya en el día a día de cualquier persona es un reto sentirse a gusto con su imagen, en el caso de quienes padecemos algún tipo de cáncer ¡ni os cuento! Hay quien adopta una actitud de total pasotismo, como respuesta a la enfermedad y a la huella que los tratamientos dejan en su imagen, pero creo que esto es contraproducente. En mi caso, por ejemplo, ha aumentado el tiempo que paso ante el espejo, el tiempo que dedico a cuidarme, y los resultados saltan a la vista, porque muy poca gente de mi entorno sabe que estoy luchando contra un cáncer, tengo buen aspecto (y en parte se lo debo al maquillaje, al lápiz corrector, al iluminador…) e incluso mis hematólogos y el onco-radiólogo me felicitó el otro día. Este tipo de cosas ayudan a un@ a venirse arriba, y os lo digo con total sinceridad, sin afán de frivolizar ni nada por el estilo. Cuando un@ tiene cáncer, verse bien ante el espejo, sentirse satisfech@ con su imagen, ya es una gran ayuda para hacer frente a la enfermedad.
Para hablar de imagen y maquillaje en el caso de pacientes oncológicos, nadie mejor para asesorarnos que una maquilladora profesional, y la elegida ha sido Cristina Vázquez Santiso, una joven coruñesa de 27 años que, tras licenciarse en Sociología en la UDC descubrió que su verdadera vocación era maquillar. Comenzó a trabajar en el mundo de la perfumería, para pagarse los estudios, formándose de la mano de varias firmas de maquillaje y estética. Esto le sirvió para adquirir experiencia a la hora de trabajar de cara al público, para captar las carencias existentes en ese ámbito y también para conocer las necesidades del cliente, algo en lo que, reconoce Cristina, también le han aportado mucho sus estudios de Sociología.
Cristina, que tiene un blog en Novaxove, y una web propia, confiesa que siempre le gustó todo lo que rodea al mundo de la fitoterapia, y estudiando sobre ello pudo aprender todo lo que las plantas ofrecían como bálsamo para nuestra piel. Algo que, según ella misma explica, ahora está muy de moda: lo eco. ¿En qué momento esta socióloga de formación se dio cuenta de que, definitivamente, lo suyo era el maquillaje? “En Madrid de la mano de Roberto Siguero”- relata- “A partir de ahí realicé un curso en Sevilla de estética, maquillaje y caracterización. Este último año me he especializado en maquillaje para medios audiovisuales, moda, cine y televisión. También en cuidados estéticos para pacientes oncológicos, de la mano de la firma barcelonesa Zenith”. Pero eso no es todo… “Actualmente sigo formándome en dermocosmética e imagen personal. Además de maquilladora, soy beauty personal shopper, y oriento en cuidados de la piel”- nos cuenta esta emprendedora coruñesa.
La quimioterapia deja una huella bien visible en el aspecto de los pacientes oncológicos. Estos cambios se van produciendo paulatinamente, a medida que aumentan las sesiones de tratamiento acumuladas en el organismo, y suelen apreciarlos mejor, según recalca Cristina, quienes no viven el día a día con el paciente. Tomad nota de algunos consejos que nos da la experta: “Lo primero es hacerse con una buena peluca, ya sea de pelo natural como de las últimas que se están realizando sintéticas, de este modo un@ no se encuentra tan rar@. La piel cambia rotundamente con la quimio, no es la misma de antes, por lo tanto los cuidados tampoco: la deshidratación se hace visible, se vuelve hipersensible, no cicatriza bien, no acepta bien la luz solar... Hay que prestar especial atención a las manchas, y las cremas a utilizar han de ser muy fluídas y simples. Una vez que acabemos con la quimio y la piel vuelva a ser lo que era (en la medida de lo posible) haremos más uso de la protección solar. En cuanto al maquillaje, tenemos que vernos lo mejor posible, la imagen, el buen aspecto proporciona empuje: corregir flacidez, proporcionar luz, crear cejas suaves, hacer uso de las correcciones...”. Las pesatañas y las uñas, según la maquilladora coruñesa, mejor ni tocarlas. “Los pegamentos que se usan para fijar las pestañas postizas pueden dañar la piel de los pacientes que reciben quimio, que están más sensibles. Y los médicos en general recomiendan que no se pinten las uñas, ni usen acetonas o productos químicos en ellas. Como mucho limarlas suavemente o recortarlas con mucho cuidado”. Lo que sí se recomienda es usar crema de manos y crema específica para los pies que suelen agrietarse y si no se cuidan pueden incluso resultar heridos durante el proceso quimioterápico.
De todas formas, como cada paciente es único, antes de hacer nada, es mejor consultar al oncólogo o hematólogo que nos lleva, y una vez que nos den luz verdem acudir a asesorarse con un profesional en el ámbito de la estética y el maquillaje, que tenga formación en este campo. “Esto se aplica también a los hombres, que pueden usar maquillajes con fines correctores, es decir, para disimular bolsas y ojeras, para mejorar el tono de su piel (que suele volverse muy pálido o cetrino durante los tratamientos). No tienen porqué tener vergüenza, el maquillaje ya no es algo exclusivo de mujeres”- explica Cristina Vázquez.
En cuanto a la elección de la peluca, la maquilladora y experta en imagen
nos recomienda que sea de un tono similar al del paciente o la paciente, y mejor aún si tiene mechas o reflejos que contribuyan a aportar luz al rostro. Con respecto a la elección del lápiz de cejas, que se usa para disimular un poco la pérdida del vello de las cejas durante o tras la quimio, Cristina nos recomienda elegir un tono que no sea demasiado oscuro “Mejor pecar de claro que de oscuro. Y negro ¡ni hablar! Aporta dureza a las facciones y resta naturalidad”.
¿Y que hay de la experiencia directa de Cristina con el cáncer? Pues en lo profesional ha realizado, como comentábamos, un curso especializado en cuidados estéticos para pacientes oncológicos. “El curso lo impartía una profesional en el ámbito de la belleza que además sufrió un cáncer y seguía luchando contra la enfermedad. La información era muy válida y tenía aún más mérito”. De momento Cristina solo ha tenido un cliente que ha recibido quimioterapia, pero seguro que en un futuro serán más l@s pacientes oncológic@s que acudan a ella… Es una chica sensible y empática, y esto le da más puntos a la hora de tratar con este tipo de clientela. De hecho, considera que no es lo mismo trabajar con pacientes oncológicos que con otro tipo de clientes. “Las diferencias se encuentran, ya para empezar, en el estado psicológico en el que se encuentran estas personas, es duro y hay que poner todas las energías del mundo para continúar y no dejarse vencer, algo que es muy sencillo de decir pero difícil de realizar. Cada persona es un mundo”- asegura. “La quimio es un tratamiento tóxico y corrosivo, queda acumulada en otros zonas del cuerpo, y los efectos secundarios son múltiples. La piel se vuelve hipersensible, como la de un bebé. La persona no se siente ella misma, es un cambio brutal, y creo que además del apoyo psicológico, del día a día con la persona, de todo lo que pueda hacer un médico, los cuidados de la piel... La alimentación también juega un papel muy importante”- señala.
¿Es importante mantener alta la autoestima durante el tratamiento del cáncer? “Muchísimo, esa autoestima, esa fuerza es la que mantiene vivo a uno, y más sintiendo los cambios que tanto a nivel interno como externo, se sufren”- opina Cristina.
En lo personal, nuestra entrevistada también ha vivido de cerca el cáncer, no en su propia familia, pero sí en la de su mejor amiga… “Fue hace unos seis años. No suelo hablar mucho de esto... Era la madre de mi mejor amiga, a la cual le tenía mucho cariño porque siempre estuvimos muy unidas. He visto como con cuarenta y pocos años una persona encantadora, llena de salud y con unos hábitos impresionantes cambiaba de la noche a la mañana, mostró toda su fortaleza e intentó ser ella misma hasta el último momento. Falleció, su familia quedó destrozada como te puedes imaginar, y su hija por aquel entonces sólo contaba con 22 años y una madurez digna de admiración”- recuerda, un poco triste como es lógico.
Cristina asegura que el rojo es un color que le transmite pasión y optimismo, recomienda música salsa para “cambiar el chip”, y además lleva una vida sana. “Jamás he probado un cigarrillo en mi vida, sin embargo he sido y soy fumadora pasiva”- señala- aunque las amistades que son fumadoras, conmigo son siempre muy respetuosas”. Se pondría un 8 en hábitos de vida saludables (¡Sobresaliente!). ¿Quereis saber porqué? “Además de poder presumir todavía de huerta, y de consumir productos ecológicos... las algas, lo integral, el sésamo, el lino, las plantas, frutas, verduras y agua son mis productos indispensables. Sin descuidar la carne y el pescado. Realizo deporte. No consumo grasas en exceso y la comida rápida no es lo mío. No puedo ponerme un 9… ¡porque mis hábitos, mis horas, muchas veces se ven trastocados por mi trabajo!”- señala.
La maquilladora y estilista Cristina Vázquez se confiesa amante del cine clásico y la lectura, y nos recomienda una película que ella no se cansa de ver: “Desayuno con diamantes, para mí tiene una riqueza en matices absoluta gracias a la interpretación de Audrey, puesto que nada tiene que ver con la obra literaria. U
n ejemplo, es ver cómo en su buzón guarda el maquillaje y su perfume, porque no espera ni cartas ni noticias de nadie: estaba sola en el mundo”- nos cuenta.
Sobre lectura, asegura que le encantan las obras de Daniel Goleman, y nos las recomienda. En relación con el cáncer, Cristina asegura que no debemos dejar de leer "Tu vida en tus manos", de Janet Plant.
¡Tomamos nota!
La vendedora de pelucas
Última actualización el Jueves, 30 de Diciembre de 2010 20:08 Escrito por vanexiki Jueves, 30 de Diciembre de 2010 19:48
“La autoestima te da el 90% de la fuerza para afrontar el cáncer.
La seguridad que le da a una persona verse guapa, con pelo, no tiene precio”
( Maria Esther Lago, peluquera y vendedora de pelucas)
Uno de los principales efectos secundarios de la quimioterapia es la caída del cabello, un hecho que suele resultar más traumático para nosotras que para ellos. ¿El motivo? No hay una explicación racional, puede ser por cuestiones de moda, de los cánones estéticos que nos impone la sociedad, incluso puede ser coquetería… O una mezcla de todos estos factores. Lo cierto es que cuando nos vemos sin pelo, nos convertimos en mujeres al borde de un ataque de nervios. Aunque algunas no quieran reconocerlo y se hagan las fuertes, el tema de la caída del cabello preocupa (y mucho) a la mayoría de las mujeres diagnosticadas de cáncer, leucemia o linfoma. Por suerte hay solución, y para algo están las tiendas de pelucas ¿no?
Sus precios varían en función del material del que están hechas, sintético o cabello natural. Las de cabello natural están tan bien logradas que sólo la usuaria nota que lleva una peluca. Pero si quieres tener más de una y tu bolsillo no puede soportar este cuantioso gasto, están también las sintéticas, de mayor o menor calidad (¡cuidado, no se trata de ir disfrazada de Morticia Addams!).
Maria Esther Lago Iglesias fue peluquera durante 10 años y hace 23 que se dedica al negocio de la venta de pelucas. Desde 1970, esta viguesa de 50 años muy bien llevados regenta el establecimiento Monna Lissa en la calle Cuba, cerca de la zona centro de la ciudad olívica. Maria Esther asegura que su primer contacto con el cáncer fue, precisamente, a través de su trabajo. “Cuando empecé a trabajar con pelucas, observé que la mayoría de clientes eran enferm@s de cáncer. Se viven momentos tensos en este tipo de negocio, el ambiente que predomina es de tristeza. No sólo viene gente mayor, también acuden a mi tienda jóvenes, y ahí ya se me cae el alma a los pies”- asegura.
“De repente, un día yo misma me veo afectada por la enfermedad”- me quedo ojiplática, la verdad es que esto no me lo esperaba. “Primero fue mi madre, con un cáncer de mama, y a los 2 años de eso me tocó a mí…”- Maria es una mujer activa, charlatana y nadie diria que ha vivido el cáncer en sus propias carnes- “Fue duro, muy duro. Del de mi madre ya han pasado 12 años, del mío 10. Ahora las dos estamos bien, vivas, felices. Hacemos vida normal”- no me cabe ninguna duda, a la vista está.
¿Y cómo afecta al entorno del enfermo conocer el diagnóstico? Según Maria Esther Lago “uno no puede apoyarse exclusivamente en los que están a tu lado, en tu pareja. Porque ellos no ven la parte psicológica, no lo tienen muy claro… Sino te ven muy muy malita ¡no te echan una mano!”- ríe. A partir de su propia experiencia, asegura haberse sensibilizado más todavía con el cáncer. “Hay diferencia entre tratar con clientes enfermos de cáncer que con otro tipo de clientela. La mayoría llegan a mi tienda en un momento muy delicado de su vida. Algunos se muestran muy poco receptivos… ¡Los hay que hasta vienen llorando!”- señala. “No es lo mismo que clientes que vienen por una halopecia, o simplemente porque buscan un cambio de look”.
“Les cuento a mis clientes que yo también he pasado por eso. Entonces notas cómo les cambia la cara… Se alegran, ponen cara de alivio… Alivio, porque yo lo he tenido y estoy viva”.
¿Cómo es el día a día de alguien que regenta una tienda de venta de pelucas? “Preparo las pelucas que están en exposición, realizo cortes, tintes y mechas más modernos a las pelucas, trato de renovar la tienda. Con mis clientes, sobre todo con los indecisos, pierdo bastante tiempo, pero no me importa, porque me gusta, me siento bien, a pesar de que los cojo en la peor fase: cuando empiezan la quimio, cuando se les está cayendo el pelo…”.
Sin duda lo que parece un trabajo sencillo no lo es, incluso requiere ser un poco psicóloga, algo de lo que te das cuenta cuando llevas 5 minutos charlando con Maria Esther. Hay momentos complicados. “Llevo bastante mal que hay clientes y clientas a los que conozco en la fase inicial de la enfermedad, luego pasan años sin venir, y a lo mejor, de repente, tienen una recaída y vuelven por aquí… Entonces no me alegro nada de verlos, es lo que peor llevo”- asegura.
Ella, como mujer que ha superado un cáncer de mama, asegura que es necesario desconectar de vez en cuando, perder de vista la enfermedad “Sino, te vuelves loca”- recalca. “En mi caso, lo único que me ayudaba a desconectar era mi trabajo, estar en contacto con los clientes. En esos momentos, me olvidaba por completo de mí misma para centrarme en ellos. En los momentos de soledad es cuando una piensa más…”- tiene toda la razón, aunque si esos momentos de soledad nos mantenemos ocupad@s... Entonces tampoco le damos vueltas al cáncer ni a nuestro estado de salud.
Claro que no tod@s pueden permitirse eso de tener cáncer y trabajar al mismo tiempo. Maria Esther es una de pocas. “Cuando tuve cáncer de mama seguí trabajando, porque mi trabajo no requería un esfuerzo físico descomunal: si una tarde estaba mal, pues no venía. No tengo un horario estricto, en eso he tenido suerte”- nos cuenta.
¿Cambia en algo tu vida después de tener un cáncer? “En mi caso no ha cambiado nada. Al tener una mastectomía radical (le han extirpado un pecho) yo físicamente no me gusto, pero ya lo tengo aceptado. No voy por ahí anunciando con un cartel que he tenido cáncer, pero tampoco tengo problema en decirlo: No me veo distinta a los demás”- explica.
¿Puede una peluca cambiarte la vida si has sido diagnosticad@ de cáncer, leucemia o de un linfoma? Maria Esther está convencida de que sí, y no porque ella se dedique profesionalmente a este negocio.
“El 90% de la fuerza para afrontar un cáncer viene dado por la autoestima. El aspecto enfermizo que produce el tratamiento, con cara ojerosa, tono de piel cetrino, caída del cabello… hace que te veas en el espejo y te caigas. Lo importante, lo fundamental, es no permitir que nuestro aspecto sea de enfermo”- recalca. “Creo que el uso de peluca debería ser obligatorio para quienes tienen cáncer. Hay quien, tras el diagnóstico, se encuentra abatido, y asocian la peluca con el cáncer y se niegan a usarla. Pero es un error. La seguridad que le da a una persona verse guapa, verse con pelo, no tiene precio. Es importantísimo para tener fuerzas y ánimos”- insiste.
La peluca tiene más demanda por parte de las mujeres que de los varones. ¿Tendrá esto alguna explicación, o es que, simplemente, somos más vanidosas?
“Para ellos la pérdida del pelo es menos traumática, lo ven como algo secundario. De hecho muchos chicos se rapan el pelo por cuestión de modas o porque les gusta, no por tener cáncer. En una mujer, sin embargo, el pelo rapado no es nada habitual. Vendo pelucas también a hombres, pero ellos son sólo un 10% de mi clientela, el otro 90% son mujeres”- explica Maria Esther. “A ellos les importa mucho menos la imagen, y de hecho también son más reticentes que nosotras a usar maquillaje, no quieren ni oir hablar del tema. Ellos están más pendientes de su enfermedad en sí, mientras que a nosotras nos preocupa más nuestro aspecto, los efectos secundarios…”.
No tiene ningún libro, película o canción predilecta (o quizás la pregunta la ha pillado por sorpresa), pero asegura que antes era mucho “de dramas” (en lo que a cine se refiere) y a raíz de la enfermedad empezó a aficionarse a las comedias. “Necesito que me hagan reír”- explica. Asegura que para ella un color que refleja optimismo es el blanco, aunque parezca mentira (por ser un color asociado a hospitales). ¿Porqué? “El color blanco desprende luz, claridad. Te hace ver las cosas más claras”.
En cuanto a su estilo de vida, Maria Esther es fumadora. No ha intentado dejar de fumar, ni tiene pensado dejarlo. Sin embargo, se declara a favor de la Ley Antitabaco que entrará en vigor en enero de 2011 “si me prohíben fumar por ley, a lo mejor así consigo dejarlo”- señala. En cuanto a si lleva o no una vida saludable… Pues a medias. “Me pongo de nota un 6. El tabaco me resta puntos, y también el café, porque tomo mucho, aunque no debería. Para compensar, no bebo nada de alcohol, me alimento bien y trato de ir andando a todas partes. También iba 2 días a la semana a pilates, aunque ahora lo he dejado. Tengo una vida muy activa, porque… ¡soy muy activa!”.
Para Maria Esther, una vez que le explico porqué un canguro da nombre a mi iniciativa “no hay un animal mejor para transmitir lo que tú quieres”. Recomienda la web a cualquier persona que de una u otra forma haya sido “tocada” por el cáncer. Y su mensaje está muy claro, para todos aquellos que viven con esta enfermedad:
“Es una mala etapa, de esto se sale”.













